Episodio 31. Anexo: El martirio en la teología de la Iglesia primitiva
En la Iglesia primitiva, el martirio no era visto como tragedia, sino como culmen de la vida cristiana:
Unirse a Cristo crucificado.
Ser testigo supremo de la fe.
Fortalecer la Iglesia con la propia sangre.
Así, el pontificado de San Antero, aunque breve, cobra un valor inmenso: su decisión de preservar la memoria de los mártires asegura que la fe se transmita no solo por la palabra, sino también por la sangre derramada por Cristo.