Sermon'e

on November 9, 2025 — by .

Los Cuatro Niveles del Camino O.D.M. para la Empresa

El Camino O.D.M. (Objetivos de Dios para el Mundo) es una invitación a contemplar la empresa como una vocación divina al servicio del Reino.
El líder cristiano está llamado a unir la oración con la acción, la fe con la economía, la gestión con la misericordia.
Ser empresario o profesional creyente hoy significa ser testigo del amor de Dios en medio de la realidad económica, construyendo desde la justicia, la verdad y la caridad.
Cada decisión empresarial se convierte así en una oportunidad para santificar el trabajo, para sembrar paz y esperanza en una cultura que tantas veces olvida el alma.

on November 8, 2025 — by .

Meditatio – Cuarto Nivel: Comunión

La comunión es el fruto maduro de la fe encarnada. Es el signo visible de una vida transformada por el Evangelio. Una empresa en comunión no es solo un lugar […]

on November 8, 2025 — by .

Meditatio – Tercer Nivel: Coherencia

La coherencia es la verdad vivida con amor. Cuando un líder actúa con coherencia, su empresa se convierte en una escuela de integridad y confianza. Sus empleados no lo siguen […]

on November 7, 2025 — by .

Meditatio – Segundo Nivel: Conversión

La conversión no es un evento, sino un camino diario. Cada jornada laboral, cada conflicto, cada fracaso y cada logro es una oportunidad para volver el rostro hacia Dios. El […]

on October 8, 2025 — by .
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Episodio 116: Anexo III. Carisma y estructura la tensión fecunda que sostiene la Iglesia.

El carisma y la estructura son como el corazón y los huesos del mismo cuerpo.
El primero da impulso, el segundo sostiene.
El primero ama, el segundo persevera.
Y en la unidad de ambos palpita la Iglesia viva.

“La Iglesia sin Espíritu es un edificio sin alma;
el Espíritu sin Iglesia, un fuego sin altar.”

Sabiniano, sin pretenderlo, completó la obra de Gregorio.
Donde el santo había encendido el amor, él trazó los límites que lo harían durar.
Así, el Espíritu mostró una vez más que la santidad no siempre se mide en fervor, sino en fidelidad.

El Papa Magno fue la aurora;
Sabiniano, el mediodía que consolidó la luz.
Y entre ambos se cumplió el misterio del orden divino:
la Iglesia, guiada por el Espíritu, siempre equilibra el fuego y la piedra,
para que la verdad se mantenga y el amor no se apague.

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