Dirigir una empresa: una vocación y un servicio al Reino de Dios
Vivimos un tiempo en el que el liderazgo ha perdido muchas veces su raíz espiritual. Las empresas buscan resultados, los líderes persiguen reconocimiento y el éxito se mide por la rentabilidad o la expansión. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que todo don, toda capacidad de dirigir y toda influencia son una llamada a servir.
El liderazgo cristiano nace del corazón de Dios. Es vocación, no ambición; servicio, no dominio. Dirigir una empresa desde la fe significa responder a una llamada divina: la de ser instrumentos del Reino en medio del mundo económico, social y cultural.
Significa reconocer que toda empresa puede convertirse en un espacio de encuentro con Dios, un lugar donde las personas crecen, la creación se respeta y los recursos se orientan al bien común.
“El liderazgo cristiano no busca el poder del mundo, sino el poder del amor que transforma el mundo.”
El Camino O.D.M.: un itinerario hacia la plenitud del liderazgo
El Camino O.D.M. (Camino de Conciencia, Conversión, Coherencia y Comunión) es una propuesta espiritual y ética para líderes, empresarios, profesionales e inversores que desean vivir su vocación desde el Evangelio.
No es un método de gestión, sino un itinerario interior que transforma la manera de pensar, sentir y actuar en el entorno empresarial.
Cada nivel del Camino representa una etapa de maduración espiritual:
Este recorrido no solo busca cambiar estructuras externas, sino convertir el corazón del líder, para que su vida y su empresa sean testimonio del Evangelio en acción.